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Un Estado costarricense minimum-minimorem

Fernando Zúñiga Umaña | Política y sociedad / EN EL BLANCO

Las cámaras patronales se regocijan cuando el Gobierno anuncia un paquete fiscal que permitirá que el déficit fiscal llegue a cero, y más aún lo hacen cuando las medidas tomadas para lograrlo se basan en la reducción del gasto público. Aunque se olvidan de la fiesta de diciembre, cuando el Gobierno paga aguinaldos, o en febrero con el bono escolar, que hacen que sus negocios se llenen de público y se vacíen sus bodegas. ¿Cómo entenderlos? Ese regocijo se traslada a miles de empleados privados, que tampoco comprenden que si el Estado se desmantela, los empleados públicos pasarán a hacer filas en las empresas privadas para conseguir empleo y, precisamente, son mejores calificados para competir, por lo cual los desplazarán y pasarán a ser parte del desempleo y el subempleo. Ahora, al final, explicamos esto.

El Estado no es solo el Gobierno central, es un importante entramado social que brinda una gran cantidad de servicios a los ciudadanos, su participación es vital para que un país marche y se desarrolle. La empresa privada no está dispuesta a invertir en áreas que coadyuvan a que el país crezca, y solamente lo haría si esa intervención implica utilidades para sus proyectos. El Estado costarricense se ha caracterizado por cubrir áreas que en otros países no son atendidas, eso ha hecho que seas un país con mejores indicadores sociales. La más insignificante oficina pública tiene sus objetivos y cumple un papel clave, si así no fuera, no tiene sentido su existencia y tendería a la desaparición, solo que de forma más lenta que una oficina privada. Las señales de mercado son más lentas en el primer caso, y se presta menos atención a ellas, pero al final se dan.

Minimizar al Estado de manera arbitraria y simplemente para reducir en determinado monto el déficit fiscal es la peor irresponsabilidad social en que puede caer un gobierno, prueba de ello es que otros gobiernos no lo han hecho, y que el gobierno actual está cometiendo la peor «barrabasada» en la historia política del país. Incrementar, a expensas de tal política, el desempleo, la pobreza y la miseria es una acción criminal de parte del gobierno de Carlos Alvarado. Más aún, si parten de cortar en las áreas más estratégicas para el desarrollo nacional, donde además de incrementar la pobreza, le están quitando alternativas a quienes se benefician de los servicios que en esas áreas están recibiendo los sectores menos favorecidos del país.

Durante años se han cometido ataques al sector público, desde el mismo interior de las empresas públicas, se han dañado nombrando directivos y líderes que no cuentan con la capacidad para dirigirlas, es así como las debilitan, les cortan sus alas y luego las ponen a competir con las transnacionales, como el caso del INS, el ICE, Japdeva, CCSS, etcétera. Asimismo, para crear un ambiente de enfrentamiento dentro de la misma población, han satanizado la imagen del empleado público, del profesor universitario (acosador, salarios y pensiones de lujo). Nunca ha existido en el país tanto consenso entre los sectores dominantes: escritores de la prensa, los medios como un todo, el Gobierno, las cámaras patronales. No hay ni la más mínima grieta entre dichos sectores. Incluso el discurso dominante es el mismo para todos.

Ahora bien, vayamos a lo que se planteó al principio. Los grandes empresarios saben que los ingresos de la población se van a reducir, eso al final implica un menor consumo, pero lo van a soportar a expensas de beneficiarse de una mayor cantidad de oferta de empleo, recordemos que la mayor disponibilidad de mano de obra, implica menores salarios y además contarán con mano de obra calificada. Por otra parte, los empleados privados no comprenden la trampa en que los están metiendo. La empresa privada, en especial la gran empresa, no está siendo afectada con el paquete fiscal, sigue evadiendo y eludiendo el pago de impuestos y el Ministerio de Hacienda no ha movido un dedo para evitarlo. Los empresarios tienen plan B y hasta C, el empleado no tiene ninguna otra opción, o trabajar por menos o morirse de hambre. Vamos hacia la recesión y el gobierno nos lleva de la mano, abrazado del gran empresariado y de los medios de comunicación. Como el flautista de Hamelín.

Imagen principal por Fernando Zúñiga Umaña.

Fernando Zúñiga Umaña

Costarricense, estudioso de la realidad económico social y política nacional e internacional. Economista de formación básica, realizó estudios en la Universidad de Costa Rica y en la Flacso México. Durante más de 30 años laboró en la Universidad Nacional de Costa Rica. Actualmente es director del Doctorado en Ciencias de la Administración de la Universidad Estatal a Distancia de Costa Rica. Consultor privado en el campo de la investigación de mercados, estudios socio económicos.

Costarricense, estudioso de la realidad económico social y política nacional e internacional. Economista de formación básica, realizó estudios en la Universidad de Costa Rica y en la Flacso México. Durante más de 30 años laboró en la Universidad Nacional de Costa Rica. Actualmente es director del Doctorado en Ciencias de la Administración de la Universidad Estatal a Distancia de Costa Rica. Consultor privado en el campo de la investigación de mercados, estudios socio económicos

 

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