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Nuestra brújula señala al sur

Nuestra brújula señala al sur

Por: Manuel Delgado

En varios sentidos, en lo positivo y lo negativo, Chile representa nuestro futuro. La meta por la que el pueblo está luchando es ponerle fin de un modelo socioeconómico que es el mismo que los grupos de poder tratan de imponer ahora en Costa Rica: el modelo neoliberal, herencia casi intacta de la dictadura.

La nación chilena fue la primera en América Latina y una de las primeras del mundo en poner en práctica la teoría del neoliberalismo, creada por Milton Friedman y los Chicago Boys, íntimamente ligado a los gobiernos de Richard Nixon, Ronald Reagan, Margaret Tatcher y George W. Bush. Y también al de Augusto Pinochet, a quien visitó en 1975, y para quien diseñó el llamado “Programa de Choque”, que acabó con lo humano que aún quedada en la economía chilena después de dos años de dictadura.

El resultado de ese programa fue brutal. El desempleo pasó de 4,3% en 1973, al 22% en 1983 producto de los despidos masivos en las instituciones públicas, al tiempo que los salarios se redujeron de manera real en un 40%.

Una parte esencial de ese programa fueron las privatizaciones, que sirvieron para que el sector privado se robara 2 mil 223 millones de dólares del sector público. Ha sido uno de los casos de corrupción más grandes y escandalosos de la historia humana.

Fueron movidas poblaciones enteras para arrebatarles la tierra, fue privatizada la educación, se destruyeron los seguros para el pueblo, desapareció el sistema de pensiones y demás atrocidades.

Todo ello tenía un telón político-social de fondo: la prohibición brutal de los sindicatos y de los partidos democráticos y de izquierda.

La herencia de todo esto es lo que aún persiste y es lo que combate el pueblo chileno.

Chile es, entre otras cosas, una de las naciones más desiguales del mundo. Es la sétima más desigual del mundo (Costa Rica es la novena).

Nuestros gobernantes miran a Chile porque quieren imitar el programa neoliberal de Friedman-Pinochet. Nuestro pueblo debe también mirar al sur, pero para repetir la movilización e impedir que caiga sobre nosotros esa dictadura económica que ellos sueñan con convertir, más tarde o más temprano, en dictadura política y militar.

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