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DISTINTOS, PERO NO TANTO

DISTINTOS, PERO NO TANTO

La elección de un ramasheko como presidente de la Asamblea Legislativa apoyado e impulsado por el PAC nos dejó fríos a todos. Muchos afirman no entender como un partido “de izquierda” o “progresista” pudo impulsar una candidatura tan troglodita. “Izquierda” y “progresista” son términos muy ambiguos, solo claros en el fútbol. En política todo depende de quién está a tu derecha o quien va adelante en la carrera. Aún así yo me atrevo a afirmar que el PAC nunca ha sido un partido de izquierda.  

Todo lo contrario. Este partido nació dirigido por personas muy conservadoras, y muchos exdirigentes suyos, incluidos algunos exdiputados, se pasaron luego a las filas del libertario Otto Guevara o se hicieron ramashekos. El primer periodo del PAC tuvo como vicepresidenta a una exsocialcristiana (quizá sin ex). Así que la participación en este gabinete de Rodolfo Piza y Edna Camacho no fue ninguna sorpresa.
En medio del desencanto popular por los partidos tradicionales, este partido logró unir a mucha gente que aspiraba a un estado solidario y honesto. Lo ayudó en esta gesta la lucha del pueblo contra el TLC. Pero ocurrió que en la campaña del 2014 otro partido, este sí de izquierda, subió súbitamente en las perspectivas electorales. Hablo del Frente Amplio, al que las encuestas llegaron a colocar en primer lugar. Entonces la derecha lanzó sus dados, y optó por aupar a Luis Guillermo Solís.
Para este candidato y su partido la estrategia fue entonces un discurso suficientemente de izquierda como para quitarle votantes al Frente Amplio y al mismo tiempo suficientemente de derecha para no perder el apoyo de La Nación. Y así se en el 2014 produjo el milagro. Pero ni el PAC ni el gobierno dejaron de lado su programa de derecha. La primera medida que tomó el nuevo gobierno fue conciliar la deuda fiscal con La Nación, cosa a la que se había negado Laura Chinchilla. La segunda, avalar el impulso al megapuerto de Limón y la concesión de la ruta 32. El plan fiscal no se discutió de inmediato, pero sí dos años después. Ese plan venía desde el gobierno de Chinchilla apoyado por el PAC y es el origen del impulsado por la actual administración y rechazado por el pueblo trabajador con la huelga.

Lo que sí distinguió al PAC fue una mayor apertura hacia los derechos humanos, en particular en materia de las relaciones de personas del mismo
sexo. Algo hizo a favor de ello, menos de los que la derecha dice y menos de lo que la gente se figura. Eso le ganó el apoyo casi religioso de la comunidad LGTBI y sirvió de caballo de Troya a los ramashekos. Posiblemente mucha
gente del gobierno y del PAC sigan pensando igual al respecto, pero parece que el asunto ha dejado de ser óbice para una alianza política entre las dos fuerzas.

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