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LOS GOBIERNOS DE ESTADOS UNIDOS NO SE RESIGNAN A QUE HAYA GOBIERNOS EN LATINOAMERICA QUE NO ESTÉN BAJO SU TOTAL INFLUENCIA POLÍTICA Y ECONÓMICA

LOS GOBIERNOS DE ESTADOS UNIDOS NO SE RESIGNAN A QUE HAYA GOBIERNOS EN LATINOAMERICA QUE NO ESTÉN BAJO SU TOTAL INFLUENCIA POLÍTICA Y ECONÓMICA

Para los ciudadanos de cierta edad, el reciente intento de invasión de parte del gobierno de los Estados Unidos a Venezuela, trae a la memoria el intento de invasión de Bahía Cochinos en abril de 1961, en Cuba, la cual igual que ahora fue de un total fracaso gracias a que tanto el pueblo venezolano como su ejército y gobierno estaban preparados para defenderse, lo que equivale decir defender su derecho a la autodeterminación Y a impedir que nuevamente esa nación imperialista ponga sus garras en los recursos naturales venezolanos y al mismo tiempo acabe con los logros sociales que el gobierno socialista ha llevado a las grandes mayorías de esa nación, aunque en la actualidad debilitadas por el cerco económico que le ha tendido el mencionado país del norte.

Hoy igual que ayer, las administraciones estadounidenses, depredadoras por naturaleza, no cejan en su empeño de sentirse propietarios de los pueblos latinoamericanos. Guatemala, Chile y, últimamente, Bolivia, han sido victimas de la voracidad imperialista, y han pasado de ser países con un futuro prometedor, igualitario, a países en donde las más grandes desigualdades se materializan con grandes mayorías de la población subsistiendo al limite de su existencia mientras que una pequeñísima minoría, aquella entreguista, traidora a sus pueblos, se llena de lujos y de privilegios inmerecidos, obtenidos únicamente gracias a su complicidad con los gobiernos estadounidenses.

Indudablemente, ese país del norte continuará insistiendo en arrebatarle sus riquezas naturales a Venezuela, con diversas estrategias, con la fuerza militar, con presiones económica, y otras, como la “ayuda humanitaria” que hipócrita y teatralmente ofreció el año pasado a Venezuela con el fin de introducir a sus testaferros en aquel país con el fin de derrocar gobierno socialista de aquel país. Hipocresía que queda al desnudo, con solamente observar ahora, en tiempos de la pandemia que no ha sido capaz de ofrecer ni la más mínima ayuda a Latinoamérica, ni siquiera a los gobiernos más entreguistas como el de Bolivia, Ecuador, Panamá, Brasil y Colombia, que han sido los más golpeados por el coronavirus. Por cierto, éste último país, en vez de recibir medicamentos para combatir dicho mal lo que si ha recibido son armas y mercenarios por parte de los Yanquis para atacar a Venezuela.

Lo que es verdaderamente preocupante es que no solamente Colombia sino otros gobiernos latinoamericanos, compuestos por políticos-empresarios, llevados al poder, gracias a los enormes recursos que reciben de esas minorías privilegiadas, cómplices de los invasores extranjeros, entre éstos recursos, sus poderosos medios de comunicación, con los cuales logran engañar a los pueblos, o tenderles trampas electorales, que no dejan otra opción que votar siempre por ellos mismos, aunque   cambien el color de sus bandera. Empresarios y políticos forjados bajo los conceptos de la eficiencia y la competitividad, que, como la primera, significa que la eficacia no tiene validez si no se obtiene una ganancia y la segunda llevarse por delante a cualquiera que represente un obstáculo para sus fines. Conceptos que en la práctica redundan en bajos salarios y en presiones a los trabajadores para exprimir al máximo sus fuerzas de trabajo.

Desgraciadamente, el gobierno de Costa Rica no escapa de esta realidad, y se ha sumado a la fila de los gobiernos vasallos del actual presidente de los Estados Unidos cuya bandera no es otra que la del dólar, gobiernos que con tal de preservar las prerrogativas de sus padrinos no les importa conducir a sus pueblos a una guerra cuyas dimensiones podrían ser más catastróficas que la pandemia del coronavirus para Latinoamérica, y concretamente para Costa Rica que se encuentra en un contexto geográfico muy complejo, de acuerdo al equilibrio político-militar que se presenta actualmente en la región.

Por todo lo anterior y por el principio de solidaridad internacional que es intrínseco a nuestro colectivo rechazamos contundentemente las agresiones contra el pueblo y gobierno de Venezuela y llamamos a la ciudadanía costarricense a sumarse a este rechazo por principios humanitarios, que han sido propios del pueblo costarricense, así como por la amenaza a la paz que el juego al que se está prestando el gobierno de este país.

 

¡VIVA EL PUEBLO Y EL GOBIERNO SOBERANO DE VENEZUELA!

 

 

 

 

 

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