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LA HIJA DE BERTHA CACERES

Tomado de OXFAN: Paloma Villanueva

Han pasado 21 meses desde que un grupo de hombres armados entró a la casa de la defensora hondureña Berta Cáceres y la asesinó a tiros. Hoy, su hija Olivia Zúniga continúa con el legado que le fue heredado y se ha convertido en la primera mujer indígena en llegar al Congreso de su país.

En las elecciones del pasado 26 de noviembre, Olivia ganó una diputación al Congreso Nacional de Honduras representando al departamento de Intibucá, donde nació hace 28 años en la comunidad La Esperanza.

Platicamos con ella durante su visita a México para participar en el foro “Consulta, consentimiento previo, libre e informado y autodeterminación- Perspectivas críticas sobre leyes y mecanismos de implementación”, organizado por Oxfam México. 

¿Cuáles serán los temas prioritarios que impulsarás en el Congreso de tu país?

Las prioridades son la defensa de nuestros territorios, de los derechos de las poblaciones indígenas, elevar la participación política de las mujeres y de la juventud a través de políticas públicas que les favorezcan.

A los pueblos indígenas nos quieren despojar de nuestros territorios y creemos que esa es una de las luchas emblemáticas que se debe dar, la defensa de la tierra, porque no es posible que se legitimen y se legalicen actos ilícitos e inmorales como el tráfico de influencias, la corrupción, el asesinato, el hecho de que haya grupos paramilitares y escuadrones de la muerte que operan para destruir liderazgos y organizaciones.

¿Qué desigualdades enfrenta el pueblo lenca?

El pueblo lenca se está enfrentando al racismo histórico, a la discriminación, al hecho de que son incluidos nada más como votantes, no como personas con poder político para hacer transformaciones; pero nuestro principal problema es la llegada de los megaproyectos extractivistas a nuestros territorios porque las concesiones están violentando el derecho a la consulta libre, previa e informada, y al consentimiento o no consentimiento.

Además la gente desconoce sus derechos, esa es una realidad, y el desconocimiento los hace más vulnerables, hace que nuestros pueblos sean más violentados en sus derechos. Hay una militarización y persecución terrible que estamos sufriendo todos los defensores, estamos en total estado de indefensión, no sabemos cuándo nos van a matar. La gente tiene mucho miedo.

¿Qué avances hay en el caso de tu madre?

Sabemos que los autores materiales del asesinato de Berta Cáceres fueron un mayor entrenado en inteligencia del departamento de Fuerzas Especiales de Honduras, el jefe de seguridad de la empresa, que además es capitán, y otros militares de rango menor dados de baja.

El Grupo Asesor Internacional de Personas Expertas (GAIPE) hizo una investigación durante un año en Honduras y el informe develó que redes de corrupción operan para proteger y mantener en la impunidad a los autores intelectuales del asesinato. Se tiene en la cárcel injustamente a una persona pobre que no tiene ningún vínculo científicamente comprobado con el asesinato, y los autores intelectuales en el eslabón más alto están siendo protegidos por el ministerio público y por el mismo poder judicial en Honduras.

Además, los especialistas denunciaron que en Honduras hay un poder paralelo y que las instancias operadoras de justicia, en realidad son lacayos de estructuras criminales que controlan nuestro país y que trabajan al servicio de los empresarios poderosos que mandaron asesinar a mi mami.

¿Cuál es el camino que seguirán en su exigencia de justicia?

Nosotros seguiremos en la búsqueda de los autores intelectuales, en la lucha para que el Río Gualcarque sea libre y sus aguas nunca más sean amenazadas, para que sea declarado Patrimonio de la Humanidad a través de la UNESCO, como una forma de resarcir los daños ocasionados por esta empresa; porque el de mi mami no fue el primer asesinato, fue el sexto asesinato en la lucha en este territorio.

Yo nunca voy a perder la esperanza de que haya justicia para Berta Cáceres, estamos claros de que nadie ni nada nos va a devolver la vida de mi mami, pero lo mínimo que podemos hacer es dedicar nuestras vidas a luchar por la justicia para ella y para tantos compañeros y compañeras asesinados.

¿Temes por tu seguridad?, ¿has recibido alguna amenaza o ataque?

Mi hermana y yo hemos sufrido atentados, en junio un consorcio que se llama Los Encinos SA, confabulado con la empresa Desarrollos Energéticos SA (DESA) -que según las investigaciones está vinculado con el asesinato de Berta Cáceres- mandaron vehículos para intentar tirar a mi hermana a un barranco y hacer creer que había pasado un accidente.

Un mes después, la patrulla policial que me escoltaba en mi casa sufrió un disparo, unos tipos armados salieron huyendo y los policías les dieron persecución. Eso fue enfrente de mi casa, en el portón de mi casa.

Tenemos miedo, sí, pero el miedo no nos paraliza. DESA esperaba que agacháramos la cabeza y saliéramos huyendo del país, no que saliéramos a defender al pueblo lenca y a señalar con nombres y apellidos a quienes asesinaron a Berta Cáceres.

Olivia ha cambiado de casa en repetidas ocasiones y tuvo que separarse de su hijo de 7 años para protegerlo. Cuando habla del asesinato de su madre se le endurece el gesto, se le nota la rabia y el dolor, pero no se quiebra. Sabe que el riesgo es real, pero no planea dejar su país, ni su activismo, ni su carrera política; porque está convencida de que su lucha alentará a otras víctimas a levantar la voz para defender su territorio y exigir justicia para sus defensoras y defensores asesinados.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor o autora y no necesariamente reflejan la postura oficial de Oxfam México

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